En la Diferencia está el Conocimiento

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Muchas veces en mis redes sociales recibo comentarios o preguntas que cuestionan como puedo estar “siguiendo” en sus respectivas redes a personajes públicos u organizaciones que se encuentran en el espectro opuesto de mi pensamiento o mis creencias.

La respuesta es muy fácil: mi entrenamiento como periodista me obliga a ver las cosas, sea la realidad o las noticias u otros temas, desde diferentes ángulos.

Es muy fácil caer en la trampa de solo juntarnos con nuestros pares y ver la vida a través de ojos similares.

Sin embargo, la única forma de aprender, progresar y cambiar es ampliando nuestra mente y visión para sacar nuevas conclusiones.

Alguna vez aprendo cosas que no sabía, cambio mi opinión con respecto a algo o simplemente me quedo con alguna duda, lo cual es también muy sano.

Sólo los locos creen que siempre tienen la razón.

Últimamente veo noticias que son interpretadas de forma diametralmente opuesta por diferentes personas.

Un ejemplo argentino: por orden de un juez remueven al director de una institución. Se lo acusa (o se sospecha) de corrupción, de haberse quedado con un porcentaje del sueldo de los empleados, de haber manejado arbitrariamente los fondos de la misma y mas aún. El se resiste a dejar su puesto. Finalmente la policía lo “invita” a dejar el edificio donde se atrincheró.

De un lado hay quienes opinan que es un corrupto y que la medida es ejemplar. Del otro lado acusan de anticonstitucional a la acción que lo removió de su lugar de poder.

Los tiempos de la justicia no son los tiempos de las redes sociales donde la gente es acusada, juzgada y condenada en menos de 140 caracteres.

A mi, ver en mis propios muros virtuales esa disparidad de opinión, me ayuda a intentar mantener mi imparcialidad, lo cual es harto difícil. Primero soy un ser humano y luego una periodista. Eso sí, me gusta dar el beneficio de la duda.

Aún cuando la justicia de mi país de nacimiento ha sido gravemente acusada de ineficiente y parcialmente inclinada hacia el poder de turno, prefiero esperar a sus definiciones.

Es que me gustaría ser juzgada por la misma vara con la cual intento juzgar. Con la palabra “intento” subrayada.

 

La Paz Es Posible

La tregua de la Navidad de 1914

La historia de la humanidad compila la cantidad de guerras del mundo, de una etnia contra otra, de un país contra otro, de una familia feudal contra otra. Eso es lo que los libros de historia enseñan.

En el medio hay millones de historias de amor que no llegan a ninguna clase de escuela, y múltiples inventos que han ido, en la mayoría de los casos, mejorando la calidad de vida de mucha gente. De sólo pensar que mi mamá, cuando joven, tenía un refrigerador “a hielo”, es decir que tenía que pasar el carro (con caballos) por la puerta de su casa para dejarle una barra de hielo que pudiera conservar sus alimentos. Y la ropa se lavaba a mano. ¡Como tantas otras cosas!

Hoy en el supermercado compramos productos frescos o congelados de cualquier parte y clima del mundo y quienes no saben o quieren cocinar tienen una infinita gama de opciones. Así con todo, incluyendo el transporte, la electrónica y más.

Las guerras, sin embargo, siguen formando parte de las noticias sin –aparente- solución de continuidad.

Hay un episodio muy curioso y poco conocido que sucedió durante la primera guerra mundial.

El entonces Papa Benedicto XV pidió a principio de diciembre de 1914 que las tropas dejaran de pelear y al menos festejaran en paz la navidad. Ninguno de los gobiernos involucrados acató su sugerencia.

Sin embargo, los soldados británicos y alemanes tomaron una decisión propia: durante la noche de navidad dejaron de dispararse mutuamente. Con las primeras luces del día, los alemanes avanzaron al pedazo de “tierra de nadie” que los separaba, gritando “Feliz Navidad” en inglés. Primero los aliados, comprensiblemente, pensaban que era una trampa, pero cuando comprobaron que los germanos estaban desarmados, hicieron lo propio. Crónicas de la época cuentan que hasta intercambiaron regalos como cigarrillos y compota de ciruelas. Cantaron juntos y hasta jugaron un amistoso de futbol. También aprovecharon la tregua para retirar los soldados caídos en el pedazo de tierra que los separaba.

A ése curioso momento de la historia se lo conoce como “La tregua de la Navidad de 1914” y sucedió sólo cinco meses después del comienzo de la guerra.

En conflictos bélicos posteriores hubo intentos similares, que rápidamente fueron aplastados con amenazas de disciplina por parte de los superiores.

Ese acto que tiene 99 años de antigüedad, demostró que debajo de los uniformes y el armamento mortal de cada soldado, se esconde una humanidad que grita desesperada por salir a pedir por la paz.

 

Anorexia

Anorexica

La primera vez que tuve conocimiento de la existencia de un desorden alimenticio, tenía 18 años. Estábamos jugando con amigos en una calle “cortada” (sin salida) de mi barrio de Adrogué, al sur de la ciudad de Buenos Aires. Nos conocíamos todos.

Pero una de las chicas, novia de un vecino, no era de allí. Ella era llamativamente delgada y se comió una de las golosinas que alguien repartió con el grupo. Casi instantáneamente puso cara de pánico y corrió hacia el interior de una de las casas. Sin decir nada la seguí para ayudarla pensando que se sentía mal o algo por el estilo. Ahí presencié algo que me resultó tan foráneo como inverosímil: se paró frente a un espejo y comenzó a mirarse intensamente desde todos los ángulos, girando hacia uno y otro lado sin dejar de repetir “¿estoy gorda? ¿Engordé?

Mi desconocimiento sobre la anorexia me hizo reaccionar con total incredulidad. ¿Gorda? Le dije con tono burlón, como quien observa lo obvio, como si ella hubiese estado bromeando. Pero no lo estaba. Me miró con cara de desprecio, como quien tiene lástima de la ignorancia de un ser inferior. Para ella, lo que reflejaba el espejo era una imagen completamente distorsionada de la realidad y en esa dimensión que habitaba su cabeza, ese cuerpo huesudo era el de una gorda.

Cuando en 1983 la famosa cantante norteamericana Karen Carpenter falleció con solo 32 años de una enfermedad llamada “anorexia”, inmediatamente me acordé de aquella flaquita que corrió a ver cuanto un bocado la había engordado y sentí por ella una empatía que no tuve cuando estábamos en el mismo lugar. Tiempo después hice una nota para un programa llamado Edición Plus sobre el tema, y al fin comprendí lo grave y difícil que es esa enfermedad.

Cada año hay miles de casos nuevos de trastornos alimentarios y aproximadamente el 10% de ellos resultan fatales.

En este artículo, muestran un caso gravísimo, con final feliz.

 

Sobre los Prejuicios

Pretty-Woman-perdono_o_su_horizontal_fixed¿Te acuerdas de la película “Pretty Woman” o “Mujer Bonita”?

Julia Roberts hacía el papel de una prostituta callejera, “contratada” por el galán Richard Gere.

Cuando él le dice que debe comprarse ropa para un evento ésa noche y le da su tarjeta de crédito, ella es básicamente alejada de una boutique de moda porque su apariencia no “concordaba” con el lugar, donde menos que amablemente la invitaron a retirarse diciéndole que “no encontraría allí lo que buscaba”. Luego el gran actor argentino Héctor Elizondo la ayuda enviándola, recomendada, a una boutique amiga donde le venden lo que necesita para lucir como una princesa esa velada.

Toda esa escena no representa otra cosa que prejuicios. Los demás no son lo que percibimos. Son lo que son y nosotros nos hacemos una idea preconcebida dependiendo de sus ropas, su acento al hablar, sus modales al comer, su color de piel, etc.

No lo cuento para que se sientan mal. Es una característica humana y creo que –lamentablemente- es inherente a todo ser humano.

En el video que podes ver, hicieron un experimento extraordinario: juntaron a un grupo de fotógrafos para que sacaran fotos y “mostraran la esencia” de un hombre. Sin embargo, les hicieron un truco a los artistas: el sujeto en cuestión era el mismo, pero a cada fotógrafo le dijeron otras características del hombre: a uno que era un ex convicto, a un fotógrafo que era un millonario, a otro un pescador y así. El resultado es un muestrario de la condición humana. Los prejuicios.

¿Te consideras una persona carente de prejuicios o admites que los tienes?

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Argentina como el Ave Fenix

 

ArgentinaArgentinos: ya está, ya fue, ya “Ella” no puede hacer mas maldades, picardías y cometer perversidades…desde el gobierno. Pero no se retirará tranquila a convertirse en una abuelita que teja escarpines. Seguramente en su mente febril estará complotando las mil y una formas de inventar la máquina de impedir, para que a Macri (ergo al país) le vaya mal, con la nada sutil esperanza de que el pueblo Argentino, devastado, le pida de rodillas su regreso.
No le demos el gusto.

Pero para ello, hay varias condiciones que cumplir.
a) No insultar o denigrar a aquellas personas que aun creen en ella, aun si nos resulta imposible comprender sus razones.
b) No considerar que el presidente y su gabinete, mas los gobernadores y demás autoridades, tienen una galera mágica y una varita con las cuales podrán revertir fácilmente el desastre que han heredado. Si las expectativas son demasiado altas, las posibilidades de decepción serán enormes.
c) Hacer, lo repito una vez más, lo que JFK dijo en su discurso inaugural: “no te preguntes que es lo que tu país puede hacer por ti, sino que es lo que tu puedes hacer por tu país”. Hay que salir a arremangarse, ayudar, formar comisiones de voluntarios para colaborar lo mas posible. En la cuadra, la manzana, el barrio, la localidad, la provincia y el país todo.
d) Si hay ataques o provocaciones del gobierno saliente, ignorarlos. No valen la pena.
e) Intentar revivir relaciones de amistad, de familia, comerciales, que fueron destruidas por la polaridad y división que se creó y propició en el anterior gobierno. Somos todos argentinos, todos humanos y debemos estar hermanados. Bastante porquería hay en el mundo como para no disfrutar del amor y la amistad que todos tenemos dentro. Cuando Boca y River juegan, intentan ganar por todos los medios. Pero cuando terminan el partido, ambos equipos se saludan , abrazan e intercambian camisetas. Nosotros también podemos.
f) Apoyar las medidas que el nuevo gobierno tome, dando la oportunidad de que demuestren su eficacia.
g) Ponerle alegría a la vida. Recordar que todo es tan efímero que no vale la pena amargarse.
Con estas reglas tan simples de seguir, Argentina se convertirá en el país increíble que ha sido y que DEBE volver a ser.

Un Día Imborrable

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El 9 de diciembre de 1980 estaba viviendo en casa de mis padres. Aún la Argentina estaba bajo una dictadura militar y un tal Dr. Lucas Lennon era rector de las universidades intervenidas. Ese día tenía una grabación de mi época de modelo. Me desperté temprano y, siendo de una familia de clase media, en casa comprábamos el diario Clarín. Abrí la puerta de casa y allí en el piso, en letras grandes, en la primera edición (después la cambiaron. Agrego el enlace mas abajo) decía: “MATARON A LENNON”.
Lo inverosímil de la noticia me hizo pensar de inmediato que se trataba del rector de la Universidad, o quizás era que no quería aceptar lo inevitable.
Temblorosa, abrí las páginas internas y vi una foto de John Lennon, el Beatle, el héroe de la juventud, el campeón de la paz…asesinado a balazos por uno de tantos enfermos mentales que pueden adquirir con facilidad un arma en este país. Eso lamentablemente no ha cambiado.
Mis padres estaban de viaje. Estaba sola en ésa casa enorme y había dormido en la cama de ellos. Llorando como si hubiesen asesinado a un miembro de mi familia, me metí nuevamente en la cama, llamé a avisar que no podía ir a trabajar.
Mintiendo -entre sollozos- que estaba enferma (la única vez que lo he hecho en mi vida) y me quedé el día entero mirando la televisión en blanco y negro, con las imágenes que llegaban de la noche anterior, cuando ese hombre genial, terminaba su vida en las manos de un demente delante del amor de su vida.
La TV traía a cientos o quizás miles de neoyorkinos con velas encendidas, llorando y cantando “Imagine” frente al edificio Dakota, en una noche fría del invierno local.
Tengo esas imágenes grabadas a fuego en la memoria, como otros tendrán las de las muertes trágicas de Kennedy o de Martin Luther King, Marilyn u otros iconos norteamericanos, o como la muerte de Alberto Nisman, el fiscal de la nación asesinado el día anterior de declarar frente al congreso argentino en contra de la entonces presidente.
Son días que te marcan a fuego.

Portada del diario de ese día, segunda edición.

Terrorismo

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¿Cómo podemos los occidentales luchar contra el flagelo del terrorismo islamista?
¿Cómo se hace para vencer, no ya a un terrorista adulto lleno de odio y vacío de amor que eligió ése camino, sino a un niño pequeño, vendido por sus propios padres a una organización extremista, que lo educa y entrena para explotar como un hombre bomba y matar la mayor cantidad de personas posible?
Un niño de 12 años fue el último caso que leí al respecto. Evidentemente el lavado de cerebro al que fue sometido, seguramente prometiéndole 72 vírgenes y otras ridiculeces que no entendía siquiera, no sirvieron para convencerlo: en vez de detonarse se entregó a la policía. Pero la mayoría no se anima a rebelarse. Quien sabe cómo tendrán amenazadas y aterrorizadas a éstas almas maleables e indefensas. De pensar un solo instante que esa pudiese ser mi hija, me estremezco.
¿Y cómo habría reaccionado yo a los 10 o 12 años si me secuestraban para ése propósito?
Recuerdo haber visto un video que me resultó espeluznante sin contener imágenes gráficas. Una joven palestina retiraba a su bebé de menos de un año de un hospital israelí. Los médicos y enfermeras le regalaban un carrito de bebé y cosas para su hijo. En la conversación con un reportero, decían algo más o menos así: “esperamos poder ser amigos”. Ella bajaba la vista y negaba con la cabeza con una media sonrisa en los labios.
“¿No dejarás que tu hijo algún día se martirice y nos ataque…o si? Le preguntaron. Y ésa mujer, cuyo hijo había sido salvado por ésos mismos profesionales, contestó : “el martirio es hermoso”. “La vida es cero, la vida no es nada. Nosotros no tememos morir”. Imposible luchar contra eso. Ahí va otro futuro niño-bomba, alentado y admirado por su propia progenitora.
La única forma de defensa que tenemos contra “gente normal que se radicaliza”, como el caso del ama de casa y reciente madre de San Bernardino, California, es estar muy atentos. Los cambios en general son paulatinos. Estas personas son cada vez más religiosas, Cada vez más alejadas de sus lugares de diversión, estudio, amigos y familia. Hay que saber observar e informar.
Y si somos acusados de estar paranoicos, o si llamamos al FBI (o al servicio similar de donde vivimos) para transmitir nuestra preocupación sobre alguien completamente inocente, será mejor quedar como tontos que no hacer nada y perder a miembros de nuestra comunidad o nuestra familia, bajo las balas o los cuchillos de éstos asesinos.
Como dice el slogan de la ineficiente “Homeland Security” o Seguridad Nacional Norteamericana: “si ves algo, di algo”.

Por si acaso: 1-800-CALL-FBI (800-225-5324)

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Niño que se entrega: http://movil.informador.com.mx/internacional/2015/629216/6/nino-entrenado-por-talibanes-para-suicidarse-se-entrega-a-la-policia.htm

Madre palestina (Version corta)
https://www.youtube.com/watch?v=X38JLOks8Ho

Periodismo Vs. Periodismo

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Hemos visto en los últimos años como el periodismo en algunos países latinoamericanos como Venezuela y Argentina, se han convertido en profesiones muy peligrosas. Ataques , físicos y hasta mortales se han llevado desde la vida de mis colegas hasta la posibilidad de trabajar en una profesión que es todo pasión.
Gobiernos populistas han convertido a la prensa libre en rehenes de subsidios a su “prensa adscripta” y ataques de todo tipo han puesto sus vidas en peligro. Como en tantos otros regímenes de derecha o izquierda, en cuanto el “papá gobierno” acusa de algo a algún grupo en particular, surgen inmediatamente seguidores que enceguecidos de odio, miedo e ignorancia, llevan a cabo ataques contra “el enemigo”. Este puede ser la prensa libre, los refugiados, los ciudadanos de países limítrofes, los judíos o cualquier grupo minoritario.
En Argentina tenemos la esperanza de que eso cambiará. Que el abrumador presupuesto gubernamental destinado a financiar a la prensa adicta, y denostar a la prensa libre o crítica con su falta de “pauta oficial”, deje lugar a un reparto equitativo entre medios reales, y que lo que en realidad no era prensa sino Departamentos de Propaganda Política a favor de la casa de gobierno reinante (y no uso el término por casualidad) se destine a desarrollar medios más pequeños, a subsidiar medios de difusión cultural y a todo aquello que está contemplado por las leyes que están escritas pero que no han sido respetadas. De no ser así, seré crítica con el gobierno entrante como lo soy con el saliente.
Tengo además un pedido desde lo más profundo de mi corazón: llamemos periodistas a quienes se dedican a informar lo más objetivamente posible –todos somos humanos y por ende falibles- a investigar y a criticar lo que está mal.

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No llamemos generosamente periodistas a aquellos que cobran exorbitantes sueldos de parte de un gobierno para describir las suntuosas ropas del emperador desnudo, Ya que estamos, tampoco prestemos ese título a quienes se dedican a “investigar” quien durmió con quien, quien engañó a quien y quien mostró o no un pecho desnudo, muchas veces con métodos extorsionadores y otras joyitas.
Es como decir que Leonardo Da Vinci y un pintor de paredes son artistas. Quizás ambos sean pintores, pero artista: uno solo.

Día de Acción de Gracias: Origen de la tradición

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El Día de Acción de Gracias, también conocido como “Thanksgiving”, se celebra en los Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre. Esta fecha festeja una tradición nacional que reúne a familias y amigos para compartir, dar gracias por las bendiciones recibidas y disfrutar de comidas típicas de esta fiesta, como el pavo y los dulces de calabaza. La historia cuenta que el primer Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos fue una celebración de tres días en la Colonia de Plymouth (hoy parte del estado de Massachusetts) en el año 1621. Los colonos habían llegado el año anterior, no tenían suficiente alimento, y ya era tarde para sembrar cosechas. La mitad de la colonia pereció durante el invierno de 1620–1621. En la primavera, los habitantes locales les enseñaron a los colonos a sembrar maíz y otros cultivos, y les ayudaron a cazar y pescar. En el otoño de 1621, los colonos obtuvieron excelentes cosechas y en agradecimiento, invitaron a los indígenas a compartir un banquete. El festejo de ésta cosecha se convirtió en una actividad habitual. El Día de Acción de Gracias se realizaba en diversas fechas, hasta que en el año 1863 el presidente Abraham Lincoln proclamó el último jueves de noviembre como feriado nacional del Día de Acción de Gracias. Después, en el año 1941, el presidente Franklin Roosevelt aprobó una ley que estableció la fecha del feriado para el cuarto jueves de noviembre. Fuente: USA.gov

Nuevo Gobierno en Argentina

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Quizás seas muy joven para recordar las elecciones de 1983, cuando Ricardo Alfonsín accedió a la presidencia. Éramos un grupo de jóvenes amigos, en una noche inusualmente fresca en la provincia de Buenos Aires, esperando y festejando cada vez que nos llegaban más y más datos anunciando ese cambio tan esperado. Después salimos a la calle en auto, y todo el mundo, a los bocinazos, festejaba riendo y bebiendo, el triunfo de Alfonsín. Luego vinieron los problemas: su enfrentamiento con los militares, con los terroristas, la hiperinflación, el levantamiento de los carapintadas y tantos problemas más. Su final como mandatario no fue feliz.
Por eso a la euforia de hoy de muchos argentinos, les advierto que hay que disfrutarla mientras dure.
La mandataria saliente no está dejando un país fácil de gobernar, ni hay una población contenta por el triunfo de un cambio en un cien por ciento.
Las cifras finales (estoy escribiendo esto antes de los resultados oficiales de la noche) determinarán que hay millones de compatriotas que no están festejando.
Quienes pierden poder político o quienes pierden poder de cualquier tipo, no están contentos. Y una parte enorme de la población que creyó los discursos mentirosos, o que vive del estado y ha sido azuzado con campañas intimidatorias de todo tipo, están tristes y asustados.
También existen aquellos que –al menos hasta hoy- se animaban a publicar en redes sociales cosas como esta: “no lo vamos a dejar gobernar” o “seré muy critico” o “si ganan los sacaremos de la casa rosada”. Estoy segura que esa gente no está tomando champagne. Y esa es la gente a la que hay que conquistar con hechos, con cambios positivos.
A quienes complotan contra un gobierno democráticamente elegido, hay que arrestarlos. A los demás, hay que ganarlos a fuerza de sonrisas, palabras y hechos. O sea: todo lo contrario de lo que hizo el gobierno saliente, creando un clima de virtual guerra civil.
Cuando las aguas se calmen, y ya hayan robado todo lo que podían haber robado (he visto fotos y videos de despachos oficiales directamente vaciados con camiones de mudanza) empezará una nueva etapa, muy difícil y sacrificada, pero absolutamente necesaria. Si Japón y Alemania se recuperaron y lograron convertirse en potencias después de la segunda guerra mundial, Argentina también puede. Seguro.
En las palabras de la inauguración presidencial de John F. Kennedy: ”Mis conciudadanos, no pregunten que es lo que su país puede hacer por ustedes…pregunten que es lo que ustedes pueden hacer por su país”.

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