Kate del Castillo y El Chapo

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Entrevisté hace un tiempo a Kate del Castillo para mi programa “En Exclusivo” de ¡Hola TV! Una mujer bella y de armas tomar, fuerte, con opinión y sin debilidades aparentes.

Ahora está en el candelero de las noticias internacionales porque –aparentemente- sus conversaciones con el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera dieron lugar a una nueva detención de este personaje nefasto, después de protagonizar un nuevo y escandaloso escape de prisión, digno de una película.

Según la fuente que podamos leer, este hombre con muy poca educación lleva unos diez mil cadáveres bajo su cintura violenta (no necesariamente él apretó el gatillo o clavó el cuchillo o martilló las cabezas, pero si dio la orden de hacerlo).

Guzmán sabe que lo que él vende, la droga, arruina la vida de muchas personas de todas las edades, incluidos los niños, pero no le importa.

El es, en fin, lo más bajo.

Pero tiene un talón de Aquiles que sería la causa de su nuevo arresto: su enorme ego. Sumado, claro, a su amor obsesivo por la bella actriz mexicana.

No conforme con tener una fortuna capaz de superar el producto bruto interno de varias islas/países del Caribe, de haber comprado voluntades políticas, elementos de las fuerzas armadas y policiales, quería mas. Quería figurar. Quería ser famoso y que su historia se contara para todos, que su vida fuese interpretada por una estrella de Hollywood, que sus mujeres fuesen dobladas por las bellas e inmaculadas estrellas o aspirantes a estrellitas de la pantalla grande.

Quería intentar, al menos, convertirse en un Robin Hood moderno y a la vez mitológico. Que la gente comprara sus libros, usara camisetas con su retrato, viera su película, bajara a sus computadoras la serie en decenas de capítulos que contaba cada una de sus hazañas criminales.

En vez, lo único que logró, fue volver a la misma cárcel donde, agotados los planes “A” y “B”, porque ya se ha escapado 2 veces de prisión, estará planeando su plan “C” para huir.

Es posible que lo vuelva a lograr y es probable que no. El último capítulo en la vida de “El Chapo” aún no ha sido escrito y ningún actor o guionista podría tener más imaginación que la realidad. Al menos en este caso.

PD: el próximo miércoles 20 de enero de 2016, ¡Hola TV! emitirá la entrevista que le hice a Kate del Castillo en su casa de Los Angeles.

De lo negativo a lo positivo

CEcilio

Cuando tenía 18 años mantuve una conversación con mi tío Cecilio, el hermano de mi mamá. Médico él, me habló como los adultos les hablamos a los jóvenes: desde el lugar del razonamiento y la experiencia, mostrando la realidad tal cual la conocemos para despertarlos de esa fantasía en la que viven estos humanos inmaduros a quienes ya les llegará, con los años, el conocimiento que da el diario vivir.

A cada una de mis afirmaciones y preguntas, mi tío me contestaba con un baldazo de agua fría.

Cecilio: ¿Que queres hacer con tu vida? me preguntó.

Lana: ¡Quiero viajar por el mundo! Contesté.

C: Pero si no tenés dinero

L: Voy a trabajar para eso

C: ¿De que vas a trabajar si no sabes hacer nada?

L: De lo que sea, ya veré.

C: ¿Y como te vas a comunicar si no sabes hablar mas que castellano?

L: Voy a aprender idiomas, insistí.

Lo que Cecilio no sabía es que ese pequeño diálogo -que espero nunca olvidar- fue el principal motor que movió mi vida. Esos “no” que él me entregó en bandeja con la mejor intención de volverme a la realidad, fueron los que me impulsaron a demostrarle que estaba equivocado, que yo si podía hacer todo eso…y que se convirtieron en la descripción básica de mi vida: viajes, aventuras y aprendizaje de idiomas.

Muchas veces he dado charlas (en NYU para estudiantes de periodismo, en varias universidades argentinas, etc.) y he repetido ésa historia una y otra vez con un claro mensaje final: nunca dejes que ningún “tío”, ni nadie, te diga que no puedes hacer aquello que quieres hacer. Sin que él lo supiera, me pasé la vida demostrándole lo equivocado que estaba. Todos hemos tenido situaciones similares y para peor, a veces no ha sido un tío ni una tía, ni un padre o un maestro ni un amigo quien nos dijo que “había algo que no podíamos hacer”, sino que esa persona ha sido y es nuestro peor enemigo: nosotros mismos.

Continuamente debo recordar esto que estoy escribiendo. Hace pocos meses y después de varios años de luchar contra el Alzheimer, mi tío Cecilio se ha despedido de su vida en la tierra.

Feliz paso a la vida eterna querido Cecilio, y gracias por ayudarme tanto aún sin saberlo.

Foto: Cecilio en su juventud.

 

 

El Nido Vacio

With NicoleLos hijos crecen, se hacen adultos y dejan la casa.

En este video, mi experiencia sobre ese momento de la vida.

 

Una anécdota mas vergonzosa que graciosa.

Homeless 1Hace unos cuantos años, ya viviendo en Miami, me pasó algo de lo que me avergüenzo.

Cuando tengo cosas que donar, generalmente las meto en una bolsa y las pongo en el auto. A veces me acerco a una institución con la que simpatizo. Ese es otro capítulo que pueden leer en este mismo blog, o simplemente le doy las cosas a alguna persona en situación de calle si veo que pueden usar lo que tengo.

Una mañana salía del estacionamiento de un supermercado cuando veo un hombre revolviendo la basura. Frené el auto inmediatamente y me acerqué con la bolsita. Tenía apariencia de latino, así que le hablé en castellano mientras le ofrecía una bolsa con ropa de niña, de mujer y otras cosas, preguntándole si le servía para él o su familia. El me miró fijo, con cara de no entender, así que le hablé en inglés. El siguió sin contestar. Tenía cara de estar perplejo. No pensando mucho al respecto y probablemente apurada como siempre le entregué la bolsa, me metí en el auto y salí de allí, no sin antes mirarlo por el espejo retrovisor.

Así vi que él puso la bolsa de mis donaciones dentro de la basura que antes estaba supuestamente examinando. Desde ese ángulo, logré ver que detrás de él, había un carrito de ése tipo que usan para llevar cosas. En éste caso para llevar bolsas de basura. El hombre era un trabajador del supermercado, y no estaba haciendo otra cosa que, vaciando los basureros, y poniendo bolsas de residuos nuevas.

Mi colección de prejuicios: pensar que era un hombre que no tenía hogar, que era latino, que quizás no contestaba porque tenía alguna enfermedad mental, que tenía que aceptar mi dádiva, me enseñaron más de una lección.

Me fui de allí lo más rápido que pude, demasiado avergonzada como para pedirle perdón. Imagino que el pobre hombre habrá pensado, larga y profundamente en mi madre…

El Destino – De cómo un evento o una decisión, cambian el resto de las piezas de una vida.

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Estoy en un proyecto nuevo muy interesante y le hice una entrevista en video a mi propia madre (ya publicaré un enlace para verlo) en la que contó cosas que no sabía de ella.
Uno de sus hermanos (eran 5, sólo queda ella) comenzó de muy pequeño a tocar el violín. Aparentemente era un niño prodigio y su padre –mi abuelo-, quien además era cantante, decidió dejar una vida de comodidades que le prodigaba su estudio de fotografía en el interior del país, y mudarse a la Capital, Buenos Aires, para exponer a su hijo a los mejores profesores disponibles.
Como sucede a menudo, las cosas no salieron como estaba planeado: la situación económica de la familia se deterioró notablemente, pasaron necesidades de todo tipo y al tiempo, mi tío, harto del exigente régimen al que su talento lo había condenado, un día se rebeló, rompió de un golpe -al mejor estilo rock and roll- su preciado violín y eso fue el fin de su talento natural y de una probablemente brillante carrera musical.
Cuando escuché la historia, me pregunté cuán diferente habría sido la vida de mi madre si mi abuelo no hubiese tomado esa decisión.
También pensé que si mi mamá no se mudaba a Buenos Aires, ella no habría conocido a mi papá y yo no estaría plasmando lo que estoy escribiendo en este instante por la simple razón de que no existiría.
Así que, a veces, el sacrificio ajeno y propio, sirven para obtener resultados que de otra manera no existirían.
En este caso, me habría perdido de haber nacido, y eso nunca jamás se lo perdonaría a mi mamá.
Dedicado a mi viejita, con humor y con amor.

Lo Fugaz de la Vida

Baston
“Nadie tiene la vaca atada”. (Dicho argentino que indica que no somos dueños de la vida)

Hace no más de un par de semanas la vi a la señora Olga, la mujer de 97 años que vivía en mi edificio y que conocí hace 6 años cuando, como miembro del consorcio, fue la encargada de entrevistarnos junto a mi hija para aprobar nuestra mudanza al condominio.

Hace días, les contaba, ella caminaba erguida, ayudada más que nada “moralmente” por su asistente, mientras visitaba a unos niños vecinos míos.

Anteayer a la noche le pidió a su ayudante que la bañara. Se despertó como a las 2 de la mañana y pidió asistencia para ir al baño. Luego se durmió y ya no volvió a despertar.

Querida y respetada por quienes la conocíamos, era la imagen de la perfección: coqueta hasta el último día, su pelo blanco como la nieve siempre prolijamente peinado, tenia una memoria que aún con muchas menos décadas de vida le envidio y una sonrisa lista para ser compartida en todo momento.

Tuvo una vida satisfactoria y una muerte dulce como diría Simone de Beauvoir hablando de su madre. Creo que todos quisiéramos irnos así, sin sentirlo y sin sufrirlo.
Ella solía decir que “estaba lista”, que “cuando la llamaran desde arriba, se iría”.

Aparentemente se bañó y se arregló para éste viaje sin regreso.
Seguro la habrán recibido con las mismas sonrisas que ella seguirá repartiendo.

Carta a Mauricio Macri, presidente de Argentina.

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Estimado Presidente Mauricio Macri,
Le aclaro porqué, después de conocerlo de años, lo trato de usted: es para demostrarle desde un principio el respeto que me merece.

Quiero felicitarlo sinceramente por el triunfo y más aún, por la educación y calma que ha mostrado frente a los ataques de sus opositores y detractores.

Le deseo que pueda mantener ambas cosas con los ataques que vendrán, que sin duda serán cada vez mas virulentos.

Y le pido que no le tiemble la mano cuando deba limpiar La Republica de algunos corruptos que la ocupan, como de aquellos que vendrán dentro de su gobierno. Es de esperar que alguna o varias manzanas podridas lleguen en los cajones.

Quisiera que pueda demostrar a aquellos que vaticinan “el fin del mundo” con su arribo al poder, la temida venta al capitalismo salvaje y otras agoreras predicciones, que la honestidad, las buenas intenciones y las ganas de un progreso común, son posibles con voluntad política.

Tiene un camino muy arduo por delante, y múltiples palos en la rueda en el horizonte, por eso también quiero desearle suerte, ya que la necesitará.

No estoy lista para regresar a vivir a Argentina porque en los últimos 13 años armé mi vida en USA, pero, por último, quiero asegurarle que estoy lista para ayudarlo a usted y a todos los argentinos en lo que pueda servirles.

Por primera vez en muchos años tengo esperanzas de cambio y me siento muy orgullosa de decir que soy argentina.

Un saludo muy afectuoso,
Lana Montalban

Post Data post asuncion: se que fue un modo de festejar, pero por favor, dentro de lo posible: no baile (y digale a Gaby que no cante). Gracias!

Adicciones

Charlie_Sheen_March_2009
No soy Charlie Sheen, ni tengo HIV, ni mi anuncio provocará portadas de revistas y diarios en el mundo entero. Pero lo digo aquí, por este medio. Lo acepto y me hago responsable: soy una adicta.
Estoy haciendo lo posible por vencer mi adicción, pero por el momento los resultados me son adversos. No logro superarla y por el contrario, cada día estoy peor, con una adicción más profunda.
Si te estás imaginando que hablo de alcohol o de algún tipo de drogas, estás en lo incorrecto. Hablo de la tecnología.
Antes de tener el mal llamado “teléfono celular inteligente”, que no es más que una sofisticadísima computadora para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama, cuando salía de mi casa dejaba de estar comunicada con mis amigos o mi trabajo, no tenía posibilidad de averiguar nada a menos que pasara por una biblioteca, no me enteraba de noticias locales, nacionales o internacionales a menos que estuviese manejando con la radio puesta en una radio AM, o que alguien en el subterráneo o el chofer del taxi me dijera: ¿se enteró de tal y tal cosa?
Ahora todo eso y mucho más ha cambiado. Si veo mi cuenta de Twitter cada 20 minutos, me entero de 20 noticias de todo tipo. Desde que Turquía bajó a un avión ruso hasta cual es la tendencia en zapatos en Argentina o en Groenlandia. Desde qué dijo un premio Nobel de literatura hasta las ridículas declaraciones de amor o desamor de una estrella de un reality show. Todo esta allí, en mi mano, recibiendo –según algunos informes, negado por otros- una interesante cantidad de radiación diaria que haría sonrojar a Madame Curie.
No puedo dejar de mirarlo, leerlo, reenviarlo, compartirlo. Me hace sonreír, reír, lagrimear y llorar con sus videos, sus fotos y sus historias de supervivencia, gatitos disfrazados y avisos también disfrazados de historias reales.
Antes no podía dormirme sin darle el besito de las buenas noches a mi hija. Ahora, no puedo dormirme sin revisar una vez más mis redes sociales, E-mail, cables de noticias, etc. ¡Y eso que hacían 5 minutos que lo había hecho por ultima vez!
En China se conoció hace poco que existen clínicas de desintoxicación a Internet que varían desde métodos militares hasta tratamientos farmacológicos. En EEUU hay una clínica en el estado de Pensilvania que ha comenzado a tratar jóvenes y no tan jóvenes con adicciones a la tecnología. Algunos de los pacientes hasta han desarrollado coágulos en sus piernas porque no se levantan de la computadora ni para ir al baño (si, usan pañales para adultos o una botellita como baño).
Como si no tuviésemos suficientes enfermedades en el mundo, nos arreglamos para inventar nuevas.
Ah! Dicho sea de paso, lo mío fue una exageración. Dependo muchísimo de la tecnología, pero si no la tengo, ni me vuelvo loca, ni tengo problemas de adaptación

Agradecimientos. Thanksgiving.

IMG_4344Agradecimientos.
Siempre trato de ayudar a propios y ajenos y especialmente en el Día de Acción de Gracias, intento hacer algo fuera de lo habitual.
Este año se me ocurrió comprar bolsitas con cierres y ponerles artículos de tocador, agua y comprar algo de comer para repartir a las personas sin hogar de Miami. Pregunté a mi hija –de visita de su universidad- si quería acompañarme y me dijo que sí. Así que con las cajas de empanadas calentitas y las bolsas en el auto fuimos a recorrer el Downtown. Tenia el inocente deseo de no encontrar a nadie, con la ilusión de que si no hay nadie en la calle, la realidad de tantas personas sin hogar no existe. Primero nos topamos con dos hombres. Su primera reacción fue de incredulidad al expresar: ¡están calientes! Como si comer comida caliente fuese algo milagroso. Y nos agradecieron efusivamente.
Luego, manejando sin dirección fija, doblé en una calle que superaba ampliamente en cantidad de gente sin hogar lo que habíamos llevado.
Con sonrisas y muchas palabras de bendiciones y agradecimiento, repartimos lo que habíamos llevado. Nos alcanzó para un tercio de los presentes. Los demás se quedaron con las manos vacías. Y los hombres nos preguntaban si no teníamos implementos para afeitarse: un claro síntoma de que a pesar de las duras circunstancias que les tocan (por la razón que sea) no determina que se quieran abandonar y que les guste estar barbudos y desprolijos.
Con lagrimas en los ojos y un vacío enorme en el corazón, abandonamos el lugar con mi hija, tomadas de las manos y pensando, una vez más, cuan bendecidas estamos en nuestra vida. Gracias a todo lo que tenemos, material, espiritual, sentimental, familiar, en amistad. Es tan abundante nuestra bendición que no hay palabras de agradecimiento suficientes en este Día de Acción de Gracias. Si estas leyendo esto, extiendo mis gracias y mi bendición a tu persona y tus seres queridos.

Thanksgiving.
I always try to help people close and not so close to me, and especially on the day of Thanksgiving I try to do something out of the ordinary. This year I decided to fill zip-locks with toiletries and water, and buy food for the homeless of Miami. I asked my daughter -visiting from college- if she wanted to join me and she said yes. So with boxes of warm “empanadas” and the plastic bags in the car we went to tour the Downtown. I had the naive desire to not find anyone, with the illusion that if there was no one on the street, the reality of so many people being homeless would not be real. First we found two men. Their first reaction was disbelief by saying: they are hot! As if eating hot food was something miraculous. And they thanked us profusely. Then, driving without a fixed address, I turned on a street that far exceeded in number of people the amount of things we had. They greeted us with smiles and many words of blessing and thanksgiving as we gave what we had brought. We were only able to give to a third of the people present. Others were left empty-handed. The men asked us if we had shaving implements: a clear sign that despite the difficult circumstances that touch them (for whatever reason) that does not determine that they want to be bearded and untidy. With tears in my eyes and a huge void in my heart, we left the place with my daughter, holding hands and thinking, once again, how blessed we are in our lives. Thanks to all we have: material, spiritual, emotional, family, friendship. Our blessing is so abundant that no words are sufficient to show my appreciation in this Thanksgiving Day. And, if you are reading this, I extend my thanks and my blessings to you and your loved ones.

Ommm…Ommm

In white
Mi mente juega en contra de mi cuerpo.
Hace un par de semanas empezó a dolerme el cuello, luego la espalda y luego el brazo derecho, hasta que termine yendo al médico para que me diera algo que me permitiera seguir funcionando con mis múltiples actividades diarias.
En realidad más que los relajantes musculares que me dio el doctor, lo que necesitaba era una vacación. El amoroso de mi novio me sacó a pasear por el fin de semana, me confiscó el celular y como no lleve ni mi computadora y ni mi iPad, estuve lo suficientemente desconectada y relajada, para volver a mi estado ideal.
Pero lo que no voy a lograr ni con un fin de semana de descanso, ni con algo que la química moderna pueda crear, es la habilidad de bajar uno o varios cambios, y poder detenerme más en las cosas simples de cada día, algo que pregono en forma continua pero que me es muy difícil de hacer, ya que va en contra de mi naturaleza y mi personalidad.
Quizás algún día lo logre, aunque me veo más como una de esas viejitas de 80 y pico de años que no paran de hacer cosas para sí mismas y para los demás. Al fin y al cabo, toda mi rebeldía adolescente no me sirvió para diferenciarme: soy igual a mi mamá. O peor.