Pura Lana Show 5. Invitado Dr. Juan Rivera. Audio Completo


En este programa hice una confesión personal que no muchos conocían y entrevisté al Dr. Juan, quien conduce su show todos los miércoles a las 10 am por @Univision sobre nutrición y obesidad. Un profesional con mucho conocimiento en la materia y una gran facilidad para explicar los temas en forma amena y comprensible.

La invitada de la próxima semana será la diseñadora de moda de las celebridades Rosita Hurtado
Para ver el programa en vivo: Colombia 8 pm, Miami 9 pm, Argentina 10 pm. por www.caracol1260.com o canning965.com
Y por la radio: AM Caracol 1260
¡Los espero!


@rositahurtado

To be black in the US. Ser negro en EEUU

DSC01587Just let me put it this way. We live in the US. If my daughter, who is white (or Latino for some) was a black boy, or if my fiancée, who is a white man (or a Latino one to some) was a black man, I would be scared to death everyday. Every time they walk out the door, I would be worried that I may never see them alive again.

How is this becoming the “new normal”? How is it that police officers in other civilized countries are trained to un-escalate situations and in the US they seem to be trained to kill as a way to control the situation?

Just imagine for a second that those young and not so young black men are your children, your husband, your brother, your father.

Just imagine it for a second.

I’m not defending criminals. Of any color or race. I’m talking about racism in its worst expression.

You are black, so I assume you are bad, you are dangerous, you are armed and are out there to harm me. So my heart accelerates, so I grab my weapon, so I’m ready to defend myself even if you are not going to attack me, so I fire one bullet, 2 bullets, five bullets and I kill you. And at the end, a white judge will let me go unpunished.

This is not the country the Founding Fathers were talking about.

This needs to change now.

Sólo déjame mostrartelo de ésta manera. Vivimos en los EE.UU. Si mi hija, que es blanca (o latina para algunos) fuese un muchacho negro, o si mi prometido, que es un hombre blanco (o un latino para algunos) fuese un hombre negro, estaría muerta de miedo todos los días. Cada vez que salen por la puerta, estaría preocupada pensando que quizás esa puede ser la ultima vez en verlos con vida. ¿Cómo es que esto se está convirtiendo en la “nueva normalidad”? ¿Cómo es que los agentes de policía en otros países civilizados están capacitados para bajar la tensión de las situaciones y en los EE.UU. parecen estar entrenados para matar como una forma de controlar la situación? Imagínate por un momento que los jóvenes y no tan jóvenes negros son tus hijos, tu marido, tu hermano, tu padre. Imagínatelo por un segundo. No estoy defendiendo criminales. De cualquier color o raza. Estoy hablando de racismo en su peor expresión.

Usted es negro, así que supongo que es malo, es peligroso, está armado y quiere hacerme daño. Así que mi corazón se acelera, por lo que tomo mi arma, estoy listo para defenderme, incluso si no me van a atacar, por lo que le disparo una bala, 2 balas, cinco balas y lo mato. Y al final, un juez blanco me deja ir sin castigo alguno. Este no es el país que los Fundadores de la Patria imaginaban. Esto tiene que cambiar ahora.

 

En la Diferencia está el Conocimiento

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Muchas veces en mis redes sociales recibo comentarios o preguntas que cuestionan como puedo estar “siguiendo” en sus respectivas redes a personajes públicos u organizaciones que se encuentran en el espectro opuesto de mi pensamiento o mis creencias.

La respuesta es muy fácil: mi entrenamiento como periodista me obliga a ver las cosas, sea la realidad o las noticias u otros temas, desde diferentes ángulos.

Es muy fácil caer en la trampa de solo juntarnos con nuestros pares y ver la vida a través de ojos similares.

Sin embargo, la única forma de aprender, progresar y cambiar es ampliando nuestra mente y visión para sacar nuevas conclusiones.

Alguna vez aprendo cosas que no sabía, cambio mi opinión con respecto a algo o simplemente me quedo con alguna duda, lo cual es también muy sano.

Sólo los locos creen que siempre tienen la razón.

Últimamente veo noticias que son interpretadas de forma diametralmente opuesta por diferentes personas.

Un ejemplo argentino: por orden de un juez remueven al director de una institución. Se lo acusa (o se sospecha) de corrupción, de haberse quedado con un porcentaje del sueldo de los empleados, de haber manejado arbitrariamente los fondos de la misma y mas aún. El se resiste a dejar su puesto. Finalmente la policía lo “invita” a dejar el edificio donde se atrincheró.

De un lado hay quienes opinan que es un corrupto y que la medida es ejemplar. Del otro lado acusan de anticonstitucional a la acción que lo removió de su lugar de poder.

Los tiempos de la justicia no son los tiempos de las redes sociales donde la gente es acusada, juzgada y condenada en menos de 140 caracteres.

A mi, ver en mis propios muros virtuales esa disparidad de opinión, me ayuda a intentar mantener mi imparcialidad, lo cual es harto difícil. Primero soy un ser humano y luego una periodista. Eso sí, me gusta dar el beneficio de la duda.

Aún cuando la justicia de mi país de nacimiento ha sido gravemente acusada de ineficiente y parcialmente inclinada hacia el poder de turno, prefiero esperar a sus definiciones.

Es que me gustaría ser juzgada por la misma vara con la cual intento juzgar. Con la palabra “intento” subrayada.

 

Adicciones

Charlie_Sheen_March_2009
No soy Charlie Sheen, ni tengo HIV, ni mi anuncio provocará portadas de revistas y diarios en el mundo entero. Pero lo digo aquí, por este medio. Lo acepto y me hago responsable: soy una adicta.
Estoy haciendo lo posible por vencer mi adicción, pero por el momento los resultados me son adversos. No logro superarla y por el contrario, cada día estoy peor, con una adicción más profunda.
Si te estás imaginando que hablo de alcohol o de algún tipo de drogas, estás en lo incorrecto. Hablo de la tecnología.
Antes de tener el mal llamado “teléfono celular inteligente”, que no es más que una sofisticadísima computadora para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama, cuando salía de mi casa dejaba de estar comunicada con mis amigos o mi trabajo, no tenía posibilidad de averiguar nada a menos que pasara por una biblioteca, no me enteraba de noticias locales, nacionales o internacionales a menos que estuviese manejando con la radio puesta en una radio AM, o que alguien en el subterráneo o el chofer del taxi me dijera: ¿se enteró de tal y tal cosa?
Ahora todo eso y mucho más ha cambiado. Si veo mi cuenta de Twitter cada 20 minutos, me entero de 20 noticias de todo tipo. Desde que Turquía bajó a un avión ruso hasta cual es la tendencia en zapatos en Argentina o en Groenlandia. Desde qué dijo un premio Nobel de literatura hasta las ridículas declaraciones de amor o desamor de una estrella de un reality show. Todo esta allí, en mi mano, recibiendo –según algunos informes, negado por otros- una interesante cantidad de radiación diaria que haría sonrojar a Madame Curie.
No puedo dejar de mirarlo, leerlo, reenviarlo, compartirlo. Me hace sonreír, reír, lagrimear y llorar con sus videos, sus fotos y sus historias de supervivencia, gatitos disfrazados y avisos también disfrazados de historias reales.
Antes no podía dormirme sin darle el besito de las buenas noches a mi hija. Ahora, no puedo dormirme sin revisar una vez más mis redes sociales, E-mail, cables de noticias, etc. ¡Y eso que hacían 5 minutos que lo había hecho por ultima vez!
En China se conoció hace poco que existen clínicas de desintoxicación a Internet que varían desde métodos militares hasta tratamientos farmacológicos. En EEUU hay una clínica en el estado de Pensilvania que ha comenzado a tratar jóvenes y no tan jóvenes con adicciones a la tecnología. Algunos de los pacientes hasta han desarrollado coágulos en sus piernas porque no se levantan de la computadora ni para ir al baño (si, usan pañales para adultos o una botellita como baño).
Como si no tuviésemos suficientes enfermedades en el mundo, nos arreglamos para inventar nuevas.
Ah! Dicho sea de paso, lo mío fue una exageración. Dependo muchísimo de la tecnología, pero si no la tengo, ni me vuelvo loca, ni tengo problemas de adaptación